El acné está presente en casi el 80-85% de los adolescentes (14), cuyo porcentaje es similar al observado en nuestra población adolescente analizada; en concreto en el 84% de los adolescentes de nuestro estudio. Por lo tanto, la prevalencia de esta enfermedad sugiere que los costes son altos (4). La involución de la enfermedad normalmente sucede antes de los 20 años de edad (3), como hemos observado en nuestro grupo de adolescentes, ya que la prevalencia del acné disminuye desde el 48,8% en los adolescentes con edades comprendidas entre 16 y 18 años de edad al 30,2% en los adolescentes con edades comprendidas entre 19 y 20 años. Según algunos autores la existencia de la secreción androgénica al comienzo de la pubertad explica el establecimiento habitual del acné en esta edad, principalmente entre los 16 y 18 años de edad (1, 13).
Algunos autores consideran que no hay duda sobre la existencia de un factor hereditario, porque se ha demostrado la presencia de acné grave y cicatricial en varios miembros de una familia (1, 13). Nuestros resultados demuestran que 11 miembros de 5 familias no desarrollaron acné, sin encontrar relación ninguna con la edad de estos adolescentes.
Sin embargo, las primeras manifestaciones clínicas aparecieron cuando los adolescentes tenían 14,9 años de edad, y el diagnóstico se hizo cuando su edad media fue de 19,2 años de edad. El retraso del diagnóstico puede estar relacionado con varios factores. Primero, la población adolescente presenta menos interés en ir a la consulta de un pediatra o médico de atención primaria para tratar su acné que la población adulta. Y ésto se puede aplicar principalmente a los varones adolescentes, cuyo porcentaje de acné grave fue mayor al encontrado en las adolescentes, aunque debido al pequeño número de adolescentes con acné grave observado en nuestro estudio, se deberían realizar estudios con un mayor número de adolescentes con acné grave.
Segundo, la ausencia de conocimiento sobre las consecuencias severas que el acné puede desarrollar. Y tercero, el estatus económico de algunas familias con adolescentes, ya que este estudio fue realizado en un área urbana que comprende una parte de la población con bajo estatus económico y social. Por lo tanto, se deberían realizar más estudios epidemiológicos para determinar las razones por las cuales el acné no es diagnosticado en los adolescentes a tiempo.
Para Arnold y cols la dieta (por ejemplo, el chocolate) no empeora el acné (3). Pero en nuestra muestra, sólo un adolescente seguía una dieta mediterránea antes de hacer el diagnóstico. Durante el período de tratamiento del acné, todos los pacientes siguieron la dieta mediterránea, que asociado con la administración de tratamiento antibiótico administrado por vía oral y tópica, mejoró las lesiones del acné.
Cuando no hay respuesta terapéutica a un régimen antibiótico de seis semanas, se debería comenzar un nuevo régimen antibiótico. Se deberían realizar estudios epidemiológicos adicionales para estudiar la resistencia antibiótica a Propionibacterium acnes Como los adolescentes que recibieron tratamiento con ácido retinoico tenían entre 14 y 15 años de edad, puede haber recidiva tras varios años sin signos clínicos de acné , lo cual sucedió en dos de los seis adolescentes que fueron diagnosticados de acné severo recidivaste en el momento de realizar este estudio.
Finalmente, los principales objetivos en el tratamiento del acné son la prevención de las cicatrices y la disminución de los síntomas clínicos . Por lo tanto, es importante proporcionar un diagnóstico y tratamiento del acné a tiempo para evitar los efectos físicos y terapéuticos . Es decir, las lesiones observadas en nuestro estudio con adolescentes estaban localizadas principalmente en la cara, espalda y tórax. Si no se tratan, puede haber cicatrices en áreas bien expuestas, que pueden predisponer a los adolescentes a desarrollar baja autoestima y en casos más avanzados, depresión.
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