Hay evidencia de que la gravedad del acne es un factor de riesgo para el suicidio en los adolescentes y que los individuos con acne tienen más incidencia de desempleo.
Como el acne es una enfermedad benigna y autolimitada muchos médicos no la jerarquizan dentro de su práctica clínica. Sin embargo, si no se trata correctamente puede dejar cicatrices emocionales y en la piel que pueden durar toda la vida.
No debe subestimarse el efecto psicológico del acne en los pacientes. Como regla general, el médico debería pensar que esta entidad preocupa más a los adolescentes de lo que éstos reconocen en el consultorio.